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Ampa Macarena

Sí, soy docente.

Agresión a profesoresHola, soy profesor. No es que de pequeño soñara con serlo, entiéndanme, pero la vida da giros y circunvoluciones que al final acaban arrastrándote a lugares a los que ni siquiera habías soñado con visitar. Me dedico a la enseñanza, ya les digo, no por vocación, pero sí con mucha ilusión, y muchas ganas.


Trabajo en un centro muy problemático, mucho. En un barrio pobre y deprimido, dejado de la mano de Crom, donde la marginación, la delincuencia y la drogadicción son las marcas de la casa. Mis alumnos pertenecen todos, o en su inmensa mayoría, a familias desestructuradas, a núcleos tan dispersos que muchas veces ni siquiera ellos mismos saben muy bien donde están, y mucho menos con quién.


Todos los que aquí trabajamos somos gente normal, y sólo pedimos que nos dejen trabajar en paz. Llevamos muchos proyectos para delante: TIC, bilingüismo, Escuela de Paz, Espacios de No Violencia... todo, todo con tal de enseñar a nuestros alumnos que es posible salir del estercolero, que no hace falta pagar 420 leuros al mes para tener una educación de calidad. Le echamos ganas, e ilusión no nos falta.


Lo único que pedimos, si no es mucha molestia, es que la administración nos ampare, que nos eche un cable cuando nos haga falta, que entienda que somos seres humanos, y no números a los que se les transfiere una nómina a final de mes. Queremos que entiendan que tenemos sentimientos, y que la demagogia nos resbala igual que las gotas de agua sobre el hielo,,, que, como el viejo Shylock, cuando nos agreden sangramos, y si nos insultan nos deprimimos, y si nos acosan la angustia se apodera de nosotros.


Lo único que queremos es enseñar, darles un futuro a los que más lo necesitan. Nosotros hacemos nuestra parte, hagan ustedes la suya.
 

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